lunes, 4 de junio de 2012

Dentadura perfecta.


A un amigo que le sucedió 
una situación similar...


El me había hablado primero. Yo conteste por cortesía, por ser amable. Desde lejos se veía su vestimenta zarrapastrosa e informal. Su cabello parecía limpio, pero la verdad no me fije tanto en eso. Siguió hablándome sobre cosas espirituales, sobre la energía y su sentido tan idealista de la vida. Yo no hice tanto caso omiso porque su discurso me parecía cansado y trillado. No paraba de hablar, ya me había hartado. Por poco le doy un puñetazo en el mentón, pero me tuve que aguantar, aunque ganas no me faltaban. Entonces sentí una mano en mi rodilla, otra mano sobre mi espalda. Un miedo me invadió. Algo quería ese sujeto y no era dinero precisamente. Siguió hablando sobre idioteces hippies mientras yo intentaba quitármelo de encima. De repente voltea a sonreírme. ¡Que asquerosidad! sus dientes eran una porquería, si a eso se le podían llamar dientes. Ese amarillento color le parecía natural y esa negrezca cosa que le salia de entre esas miserias picadas parecía escapar de su boca por un momento como si se hubiera hartado de esos apestosos vientos que provenían de alguna putrefacción interna. Su saliva verdusca salpicaba las paredes del lugar haciendo parecer a todo eso una invasión de moho. La pared blanca se pintaba de verde cada vez que hablaba. Su encía se tornaba de un color rojizo sangre con manchas blancuzcas por el sarro de hace 5 años . Seguía saliendo mierda de su boca, claro de las dos formas o sea, en palabras y en materia. No aguante ni un minuto más. Creo que pretendía darme un beso, un asqueroso beso de su putrefacta boca. Lo único que pensé fue en empujarlo y presentarle a mi puño. Seguía insistiendo en abrazarme y yo lo seguía empujando. Me harto y mi puño acabo en su rostro. Lo ultimo que paso fue que el tipo se largo espantado y yo me fui por mi lado con mi bebida en mano, a olvidarme de esa asquerosa escena, a buscar otra cosa mejor que hacer.

[Perry O'Hara]

1 comentario:

  1. Un relato fantástico ya sea ficción o realidad que nos debería poner sobre aviso con lo que ocurre con nuestro aspecto cuando no es el adecuado y lo que esto puede provocar en los demás y si a esto le sumamos nuestra mala personalidad el fracaso es seguro, nos debería hacer reflexionar.
    Un saludo cordial.

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