domingo, 4 de marzo de 2012

Relatos de una cruda del carajo

Hoy desperté sintiéndome enfermo. Recuerdo que ayer estaba en el lugar indicado, pero en el estado incorrecto. Ahora la nausea no perdona mis locuras de anoche, aunque no lograra hacerme correr a vomitar como en otras ocasiones. ¿Cerveza?, claro, quiero mas. No soporto el calor en pleno invierno. Parece un furioso verano que no perdona las sombras. Ayer el mundo giraba a mi al rededor. Yo solo era una pequeña partícula en pleno estado de ebriedad. "¿Te imaginas a nosotros cuando tengamos 50 años?" dijo uno de los cuatro cuando estábamos en la mesa del bar. Seguramente seguiríamos igual. Parrandas hasta amanecer, alcohol hasta quedar en calidad de bulto. La diferencia seria las huellas de la vejez. No lo se, no existe algo que asegure los caminos de cada quien. Siempre eh pensado que en algún momento existe una separación inminente y en ocasiones se vuelven a juntar por temporadas. Siempre se pierden cosas a la hora de embriagarse. Yo perdí dinero, pero que importa, es solo un regalo temporal del cielo. La maldita necedad obliga a ser insoportable a cualquiera. ¡Carajo!, la resaca todavía me punza hasta el alma. Tendré que caminar bajo el sol a buscar una solución. 

[El Ornitorrinco]


1 comentario:

  1. Ornitorrinco, de antemano felicidades por tu relato, me gusta como escribes y como dirian vulgarmente por ahí-"soy tu fans"- sigue apuntando las cosas que se vengan a la cabeza y dandoles tu toque tan acertado. Nos vemos por el mundo.

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