domingo, 20 de mayo de 2012

Este viernes...


Esa noche todos estaban festejando, todos estaban en su mundo bailando. Yo me encontraba por un momento ignorado, me encontraba observando a mi alrededor a los borrachos en su danza alegre y aventando garrafones llenos de porquería embriagante. Y ellas llegaron de la nada a donde yo estaba parado, parado como imbécil. Una de ellas se poso junto a mi y me pregunto: "¿Porque tan serio amigo, ya estas borracho?" yo le conteste que no. Volví a observar a mi alrededor y cuando me di cuenta, su culo ya estaba bailando frente a mi. Le agarre la cintura, ella tomo mi mano y la poso en su entrepierna mientras bailábamos al ritmo de la música. Ella bajaba y subía y volvía a bajar mientras me agarraba de la entrepierna. Yo solamente me deje llevar. De repente paro su danza sexual y me dijo: "me tengo que ir, lo siento, pero me tengo que ir" y le dije "no te vayas, quédate", pero insistió en irse. "Dame un beso aunque sea" le dije, y se lo robe. Se fue entre el mar de gente, le perdí la vista. Y nunca la volveré a ver, o quizás ella no se acuerde de lo que paso y ni siquiera recuerde mi rostro. Solamente fue un encuentro mas de los que no pasan a mayores cosas. El alcohol siguió fluyendo de partes desconocidas. Todo parecía decir que esto llegaba a su fin. Se comenzó a vaciar el sitio. Los borrachos desfilaban mientras buscaban donde terminar desmayados.  Fui a alcanzar a mi primo. Nos fuimos marchando, mientras el buscaba a alguien entre la multitud. La noche siguió de fiesta. La parranda parecía seguir llamando a todos los mortales a beber y a fumar. Nosotros terminamos sonsacados por ella y por otras dos damas de albur que nos encontraron en el camino. Y terminamos yéndonos a cada quien a casa mientras me quedaba con dos latas de cerveza de sobra.  

[Perry O'Hara]

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