Esa noche
todos estaban festejando, todos estaban en su mundo bailando. Yo me encontraba
por un momento ignorado, me encontraba observando a mi alrededor a los
borrachos en su danza alegre y aventando garrafones llenos
de porquería embriagante. Y ellas llegaron de la nada a donde yo
estaba parado, parado como imbécil. Una de ellas se poso junto a mi y me
pregunto: "¿Porque tan serio amigo, ya estas borracho?" yo le
conteste que no. Volví a observar a mi alrededor y cuando me di cuenta,
su culo ya estaba bailando frente a mi. Le agarre la cintura, ella tomo mi mano
y la poso en su entrepierna mientras bailábamos al ritmo de
la música. Ella bajaba y subía y volvía a bajar
mientras me agarraba de la entrepierna. Yo solamente me deje llevar. De repente
paro su danza sexual y me dijo: "me tengo que ir, lo siento, pero me tengo
que ir" y le dije "no te vayas, quédate",
pero insistió en irse. "Dame un beso aunque sea" le dije, y
se lo robe. Se fue entre el mar de gente, le perdí la vista. Y nunca
la volveré a ver, o quizás ella no se acuerde de lo que
paso y ni siquiera recuerde mi rostro. Solamente fue un encuentro mas de los
que no pasan a mayores cosas. El alcohol siguió fluyendo de partes
desconocidas. Todo parecía decir que esto llegaba a su fin.
Se comenzó a vaciar el sitio. Los borrachos desfilaban mientras
buscaban donde terminar desmayados. Fui a alcanzar a mi primo. Nos fuimos
marchando, mientras el buscaba a alguien entre la multitud. La
noche siguió de fiesta. La parranda parecía seguir llamando
a todos los mortales a beber y a fumar. Nosotros terminamos sonsacados por ella
y por otras dos damas de albur que nos encontraron en el camino. Y
terminamos yéndonos a cada quien a casa mientras me quedaba con dos latas
de cerveza de sobra.
[Perry O'Hara]
No hay comentarios:
Publicar un comentario