¿Quién
adjudica las horas
que no son
necesarias?
Ella ha
perdido toda la noche
en la que
fue pensada.
Ahora son
las seis de la mañana
y se ha
cansado de estar recostada
sobre el
regazo
de las
promesas incumplidas.
Fue un ciego
idiota
quien dejo
la puerta abierta
para que
escaparan las palabras
que se habían
acumulado,
y en su cara
solo queda
una expresión
de extrañeza
por el día
en que fue olvidada
sobre las
olas oscilantes
de aquel
verano salvaje.
[Perry O'Hara]
No hay comentarios:
Publicar un comentario